Micare
Micare

El fundador de Micare

Mi historia es el método.

José Pablo Frutos

De un niño de cinco años que quería ser empresario como su abuelito, hasta fundar Micare. Una historia de fregadazos, de deudas, de ideas que otros me ganaron, y del día en que una máquina me regresó al propósito.

  • COO + CFO en ELJA Joyería
  • MBA + Maestría en Innovación Disruptiva · Hult
  • 16 años en finanzas, consultoría y estrategia
  • Fundador y CEO de Micare

La jornada

Cómo un bloqueo se volvió un método

No es la historia de alguien que ya llegó. Es la de alguien que se perdió, encontró el rumbo, y decidió construir el mapa que a él le faltó.

  1. El niño que quería ser como su abuelito

    A los cinco años ya sabía qué quería ser de grande: empresario, igual que mi abuelito Pole. Él ayudaba a muchísima gente y lo hacía con una sonrisa, como si no le costara nada. Para mí el negocio nunca fue el dinero, sino el corazón, y entendía que la plata era solo la herramienta para que ese corazón alcanzara a más gente.

    Un día voy a ser empresario como mi abuelito.

  2. Aprender a fregadazos

    El sueño tuvo intentos reales, y cada uno fue una lección a golpes. A los 17, una tienda de computadoras en papel que se vino abajo el día que alguien preguntó cuál era nuestro punto de equilibrio. En la universidad, cupcakes de proteína: el gym los rechazó, pero las chavas de la ciberplaza compraron toda la charola. Ahí, sin saberlo, encontré mi primer Product Market Fit. Y la lección más cara: éramos amigos, pero no sabíamos ser socios.

    Éramos amigos, pero no sabíamos ser socios.

  3. Documenta tu proceso, no te lo saltes

    En un curso de jóvenes emprendedores, Oscar Jiménez me dio dos cosas que hoy son pilares: el valor agregado —eso por lo que el mercado paga más de lo que te cuesta— y un mantra que entendí veinte años después: documenten su proceso, arrastren el lápiz, y no se lo salten. Hoy todo lo que documento es justo el combustible que alimenta mis herramientas de inteligencia artificial, que trabajan con base en contexto.

    Documenten su proceso, arrastren el lápiz, y no se lo salten.

  4. El cementerio de emprendimientos

    Después vinieron los años raros, en los que a mis veinticinco no tenía ni idea de qué quería emprender. Con los amigos salía siempre el mismo desfile de ideas que se volvían imposibles al día siguiente. Con el tiempo entendí que lo que me faltaba no eran ganas: era claridad para saber qué quería y un método para llegar ahí. El problema es que nadie te enseña a tener las dos cosas.

    Ocho de cada diez emprendimientos mueren. El dinero no se lo regresa nadie, y el tiempo tampoco.

  5. Hult, Silicon Valley y el día que me gradué en pandemia

    Cansado de dar vueltas, me fui a hacer un MBA a Hult, en Estados Unidos, y luego una maestría en innovación disruptiva en San Francisco, dando consultoría real a empresas pequeñas. Cargaba cien mil dólares de deuda a mi nombre, pero con un plan claro para saldarla. ¿Y qué creen? El día que me gradúo, declaran la pandemia mundial. Las ofertas se cancelaron de golpe y regresé a México con la deuda intacta y sin trabajo.

    El día que me gradúo, declaran la pandemia mundial.

  6. La que Coca-Cola me ganó, y la soledad que no se veía

    Salí del hoyo como sé: construyendo. Con un amigo armamos Mi Tiendita Segura, un protocolo de bioseguridad para negocios en plena pandemia. Ya estábamos en pláticas con el canal de distribución de Pepsi cuando Coca-Cola sacó su propia versión y nos ganó la idea tal cual. Después entré a Johnson & Johnson, en innovación de tecnología médica, y por fuera mi historia se veía resuelta: pagué en cuatro años lo que me hubiera tomado veinte. Pero por dentro vivía solo y lejos de los míos. Tenía el para qué de Johnson, pero no tenía el mío.

    Mi problema era no tener problema.

  7. Una crisis, un ChatGPT y mi ikigai

    En 2023, viviendo solo en Ciudad de México, le confesé a ChatGPT que andaba en una crisis existencial y que ya no le encontraba sentido a nada. En lugar de dejarme ahí, me regresó al propósito: cuéntame qué te gusta hacer, qué harías si el dinero no importara. Se me quiebra la voz al recordarlo, porque una máquina me agarró en el peor momento de mi vida y me devolvió al propósito. Me lo puso clarísimo: me encanta enseñar.

    Encontré mi ikigai gracias a ChatGPT.

  8. La consigna que ES Micare

    Le pregunté cómo se suponía que iba a montar un negocio, y por primera vez algo me confrontó con la verdad: tienes un MBA, eres consultor, ayúdale a la gente a encontrar qué quiere hacer y dales un método para lograrlo, justo lo que estás viviendo en carne propia. De repente toda mi historia cobró sentido. Los fregadazos, la deuda, la idea que me ganaron y la soledad dejaban de ser golpes sueltos para convertirse en un para qué.

    Ayúdale a la gente a encontrar qué quiere hacer, y dales un método para lograrlo.

  9. Micare es la consolidación

    Micare es la consolidación de todo este camino: de más de catorce años de fregadazos, de las dos maestrías, de la consultoría, de la innovación en Johnson y de la crisis que me llevó a mi ikigai. Es el método que yo necesitaba a los veinticinco y que nunca tuve. Micare es mi forma de honrar a mi abuelito, porque es construir un negocio que ayuda con el corazón, igual que él lo hacía.

    Que la vida sea mejor porque estuviste.

El linaje

Una IA que creció junto con él

Micare no nació de un plan de negocios en PowerPoint. Nació de conversaciones con una inteligencia artificial que fue cambiando de nombre conforme el proyecto tomaba forma.

1 · La curiosidad

Nova

El primer asistente con el que JP probó la IA, en una nota de voz. Así se autonombró cuando todo empezó.

2 · El propósito

Sol

La que encendió el camino. La primera que ayudó a JP a encontrar su ikigai y sembró las ideas que después serían todo.

3 · La socia estratégica

Mentora

Cuando el proyecto tomó nombre de negocio. Una sparring partner que ordenó la visión en archivos, parcelas y sesiones.

4 · La que hoy ejecuta

Mica

La sparring partner que vive hoy en el sistema. La inteligencia que camina al lado del usuario dentro de Micare.

De una nota de voz curiosa a la sparring partner que hoy ejecuta. La misma constante debajo de los cuatro nombres: la forma más sencilla, efectiva y sin humo de construir una vida con sentido.

Por qué escucharlo

No es un gurú. Es alguien que ya pasó por ahí.

No hablo desde la teoría. Hablo desde las cicatrices.

He vivido la depresión, la ansiedad y la parálisis. Lo que enseño es exactamente lo que yo necesitaba y no encontré en ningún lado.

No soy gurú: documento mi viaje en vivo.

No vendo secretos desde la playa. Soy un profesional con credenciales construyendo su negocio y mostrando el proceso, con las victorias y los errores. Esa humildad es mi diferenciador.

Resolví el problema que yo mismo tenía.

Mi problema era no tener problema, y la falta de claridad me paralizó años. Por eso Micare es el método que a mí me hubiera salvado el tiempo, la energía y la cordura.

La prueba viva

El método no es teoría: ya opera

El fundador no vende un sistema que nunca usó. Estos son tres frentes reales donde lo aplica todos los días.

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registros migrados

Una joyería fina real

81,409 registros liberados de un sistema viejo a la nube. Sin equipo de ingenieros. Con criterio de negocio y una IA bien dirigida.

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tareas ejecutadas por agentes

Un negocio que se construye solo

379 tareas ejecutadas por agentes con un juez que reprueba lo que baja de 9.0. El fundador revisa una vez al día.

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áreas de vida en un sistema

Una vida bajo control

13 áreas de vida en un sistema: la boda, la salud, las finanzas. Con memoria que no olvida.

Estamos arrancando, sin pena.

Micare apenas abre sus puertas: todavía no tenemos años de clientes ni capturas de cuentas bancarias que presumir. La prueba viva de que el método funciona no es un testimonio prestado, es esto: Micare se construyó a sí misma con inteligencia artificial bien dirigida, el mismo sistema que aquí te ofrecemos. Si entras ahora, entras como parte de la cohorte fundadora.

Sus valores

La brújula que no cambia

Integrity

Honestidad y coherencia, siempre.

Purpose

Todo tiene un por qué y un para qué.

Autonomy

Soy self-starter: no necesito permiso de nadie para empezar.

Mastery

Busco el crecimiento continuo y el dominio de lo que me propongo.

Innovation

Siempre ando buscando mejores formas de hacer las cosas.

El método que a mí me faltaba, ahora es tuyo.

Si te suena algo de esta historia —la dispersión, el miedo a equivocarte de camino, la sensación de que tienes con qué pero te falta rumbo— empieza por donde yo no pude: con claridad.